Los Órdenes del Amor – Orden nº 3

Atención y cuidado del equilibrio en el intercambio, en las relaciones humanas,
entre el dar y el recibir.
Entre padres e hijos se da
un intercambio desigual: los hijos toman el regalo de su vida y normalmente
mucho más, esto es, cuidados y atenciones que mantienen y hacen crecer su vida.
Los padres lo dan porque está en sus manos la posibilidad y la voluntad de
hacerlo, de modo que todos se sintonizan con el flujo del río de la vida, que
avanza de atrás hacia delante y de arriba hacia
abajo. Los hijos pueden compensar lo recibido a través de sus propios hijos o
de una vida buena. Y también, por supuesto, haciendo algo bueno por los padres,
especialmente cuando éstos son mayores y necesitan cuidados.
 
En las relaciones entre adultos, por ejemplo en la
pareja, es muy importante el cuidado de un intercambio que tienda a igualarse,
ya que el equilibrio entre el dar y el tomar preserva la igualdad de rango
entre los que se relacionan. Cuando, en una relación entre adultos, uno se
comporta como grande y el otro como pequeño o hijo, se atenta contra la
igualdad que fundamenta las relaciones y se siembran las semillas de los juegos
psicológicos, las rencillas, los resentimientos, las culpas, los quiebros
dolorosos y las venganzas.

Autor entrada: Maria Guerrero

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