LOS PENSAMIENTOS QUE HACEN DAÑO

Los estudios de psicología ponen de relieve que los pensamientos negativos condicionan nuestra manera de estar en el mundo.

A menudo, nos preocupamos inútilmente por determinadas ideas que llegan a nuestra cabeza y no nos permiten ver con claridad la realidad que nos rodea.

Tenemos pensamientos negativos sobre como son las cosas que suceden en nuestro entorno, por lo que pensamos que sucederá y que anticipamos catastrófico. Esta forma de pensar influye en nuestro estado de ánimo, envolviéndonos en un círculo vicioso de negatividad y sufrimiento innecesario y gratuito.

Los pensamientos negativos y las pre-ocupaciones pueden llegar a convertirse en obsesiones en el momento que no somos capaces de quitárnoslos de encima, se instalan en nuestra cabeza y se repiten como las canciones que se nos quedan atascadas y no podemos dejar de canturrear durante todo el día una y otra vez.

 En el caso de los pensamientos negativos, a base de repetirlos una y otra vez, terminando finándolos en nuestro cerebro, que se llena de imágenes repetitivas, catastróficas y desalentadoras que acabamos creyendo como si de una verdad universal se tratara.

El inicio de los pensamientos negativos parte del miedo y de la ansiedad que sentimos por determinados acontecimientos o determinadas situaciones que estamos viviendo o que pensamos que podemos vivir ante las cuales, nos sentimos inseguros al entrar un periodo de espera e incertidumbre.

Ante la imposibilidad de no poder hacer nada, sobre todo en esas situaciones que aún no han llegado, nos dedicamos fantasear y a pensar en cómo será el desenlace de los acontecimientos; imaginamos lo que pasará y cómo nos afectará. De esta manera, las posibles soluciones que gestamos solo pueden ser derrotistas y poco realistas.

¿Es posible deshacernos de estos pensamientos negativos e impedir que se vuelvan obsesiones?

La verdad es que es difícil librarse de este tipo de ideas porque la simple decisión de no pensar en ellas no nos sirve de nada, incluso, puede tener el efecto contrario.

En momentos de ansiedad nuestra mente no está disponible para razonar de manera efectiva. Por eso, lo mejor es estar preparado, trabajando en poner conciencia de como es nuestra manera de pensar,  antes de que ocurran este tipo de situaciones, es decir, cuando estamos tranquilos y no hay preocupaciones de por medio.

Es bueno asumir que no podemos hacer nada contra la incertidumbre, en esas situaciones lo útil y saludable para nuestro equilibrio personal es PARAR y DEJAR VENIR, sin entrar a darle rienda suelta a nuestra fantasía.

También, es deseable admitir que si algo ya ocurrió no podemos dar marcha atrás para borrar ese recuerdo, tan sólo podemos aceptarlo, perdonarnos y buscar una solución para la próxima vez.

Nos puede servir de ayuda hacer un balance de lo que nos aporta ese pensamiento negativo que estamos teniendo. Podemos preguntarnos ¿en qué me beneficia seguir dándole vueltas a lo mismo?, ¿seguir dándole vueltas y sufriendo me va a permitir cambiar  las circunstancias en las que me encuentro?.

Una vez valorado lo que es posible modificar y lo que no ya podemos empezar a pensar en una posible solución. No obstante, hay veces que no somos capaces de razonar y analizar la situación porque nos encontramos demasiado colapsados.

Si nos esforzamos por quitarnos de encima esa idea repetitiva y obsesiva a toda costa lo más probable es que desaparezca durante un lapso breve de tiempo pero que vuelva a nosotros con más fuerza. Por eso, lo mejor es dejar que pase por nuestra mente sin prestarle demasiada atención en la medida que nos sea posible.

TU CONSTRUYES TUS PENSAMIENTOS 

Autor entrada: Maria Guerrero

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