CRISIS DE COLERA

La crisis de cólera se debe normalmente a una frustración emocional y tiene que ver con respuestas desproporcionadas a situaciones que no ofrecen motivo apreciable para tal desproporción.

Generalmete se originan en la infancia. Cuando el niño no consigue aquello que quiere, se siente frustrado y responde en forma de gran “tormenta” desde un extenso repertorio de comportamientos: llora, grita, muerde, escupe, rompe, tira cosas y no atiende a ningún tipo de razones. En esos momentos es imposible que comprenda, por tanto es inútil explicarle para que entre en razón.

Hay dos clases de crisis de cólera:

1) Las ocasionales: Que se consideran “fisiológicas”, se dan en momentos puntuales y ante circunstancias muy estresantes. En los niños tiene un valor positivo como afirmación de la personalidad y son frecuentes entre a los dos años y entre los tres y los cuatro, época en la que el niño presenta apenas alguna crisis, para desaparecer en torno a los cinco años.

2) Las habituales: Se consideran patológicas. Cuando la crisis es ocasional se convierte en una manera de vencer a los adultos, por fallos educacionales de éstos. Si persiste después de la primera infancia, es decir, después de los cinco años, pueden convertirse en patológicas.

Esta situación, a veces insostenible, suele provocar respuestas en los padres de intensificar los castigos, como modo de erradicar la conducta incómoda y dasadaptada del niño, actutud que en realidad provoca el efecto contrario, el niño se siente más frustrado dando lugar a nuevas crisis de cólera, cada vez más intensas más continuas y de mayor duración.
De esta forma, se va produciendo en el niño cada vez más incapacidad para tolerar la frustración.
LAS CAUSAS:

Las crisis aparecen por:

  1. – Agresividad al no poder ni saber tolerar la frustración.
  2. Llamadas de atención a la madre por, actitudes de negligencia y/o abandono.
  3. Actitud ante la alimentación desde la lactancia.
  4. Actitudes familiares: -Sobreprotección del niño: consintiéndole y restringiéndole en exceso. – Rechazo del niño: Dándose restricciones vengativas por parte de los padres. Inconsistencia Educacional: bien de los y entre los padre, bien de otros adultos (abuelos, cuidadores…)

DESENCADENANTES:

  1. El NO sistemático de los padres, ante el que el niño intenta saltarse las normas educativas.
  2. No entendimiento o incumplimiento de las pautas educativas.
  3. Castigos desproporcionados o dilatados en el tiempo.
  4. Celos
  5. Incoherencia de los padres a la hora de instaurar las pautas educativas: decir una cosa y hacer otra.

COMO TRATAR LA CRISIS DE CÓLERA:
La actitud más común de los padres ante el niño encolerizado es CEDER o CASTIGAR. AMBAS ACTITUDES SON INCORRECTAS.Los motivos más frecuentes para mantener estas posiciones erróneas, suelen ser, que el niño puede sufrir algún daño, que puede molestar a los demás y eso provoca vergüenza a los padres y la dificultad para que ambos padres se pongan de acuerdo en la pauta a seguir, ya que uno suele tender a proteger y el otro a castigar. Cuando más tiende uno a castigar más tiende el otro a proteger y viceversa, como forma de compensar lo que vive como un exceso.Orientación para tratar las crisis de cólera:

  1. Dar pautas de manera clara, concisa y sin resquicio de duda. Debemos asegurarnos de que el niño ha entendido bien, lo que le decimos.
  2. En caso de iniciarse una crisis, salir inmediatamente o apartarse del lugar dónde se encuentra el niño.
  3. Una vez pasada la crisis, hablar pausadamente sobre lo ocurrido, sin reproches ni enfado. Ocuparse de descubrir el porqué de esa reacción y los sentimientos que tiene respecto a esa situación.
  4. Volver a explicarle lo que se le pide sin dar más importancia a la crisis.
  5. En caso de repetirse la crisis, adoptar la misma actitud, reforzando únicamente la petición con el aviso de una posible sanción.
  6. El niño debe saber que sus acciones tienen consecuencias.
  7. Dejarle claro que lo que se sanciona y rechaza es un comportamiento concreto y no a él.

El tratamiento ha de incluir a la familia con la finalidad de encontrar el origen de estas crisis y ayudarles a descubrir comportamientos propios que favorecen su aparición o mantenimiento, tales como:- Es importante que los padres resuelvan sus diferencias entre ellos y nunca en presencia de los niños.- Necesidad de una disciplina constante, en función de auténticas situaciones y de las etapas evolutivas del niño, evitando inmiscuir problemas personales.-Reconducir actitudes familiares restrictivas, que asfixian al niño, o sobreprotectoras que favorecen la vivencia del niño de “ganar” en los enfrentamientos, mediante sus actitudes. Cuando estas crisis no son reconducidas adecuadamente durante la infancia, se fija esta forma reactiva, traduciéndose en un repertorio habitual de respuestas coléricas durante la edad adulta.

Autor entrada: Maria Guerrero

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