Los Órdenes del Amor – Orden nº 2

Igual derecho a la pertenencia de todo y de todos los que forman parte de la
red de vínculos.

Sin exclusiones, tomando
también en el corazón personal y grupal a los que cometieron actos en contra de
los códigos establecidos o fueron más allá de ellos, o se les consideró como
malos. Para la Gran Alma todos son iguales e igualmente dignos.
 
Además, en la conciencia colectiva actúa una instancia que impide que, en el
fondo, nada ni nadie pueda ser excluido de la
consideración afectiva sin consecuencias. Por eso, es común que las exclusiones
se penalicen, inconscientemente, a través de las repeticiones de lo excluido o
de la representación posterior por otras personas del destino de los excluidos
anteriores, con lo cual en realidad se transgrede la regla de no inmiscuirse en
los asuntos de los anteriores.

Autor entrada: Maria Guerrero

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