Érase una vez el hombre

“Un regalo para el corazón”
 
Cuéntame un cuento y

veras que contento, me voy a la cama y

tengo lindos sueños……

 
Hace mucho tiempo, la tierra estaba invadida por
sentimientos adversos.

Los hombres 
estaban tan agobiados que les faltaban fuerzas para luchar y seguir
viviendo.

Sólo había miedo, dolor, tristeza, rabia, odio, ira y
envidia  por todos los lugares…

El hombre apocado y vulnerable estaba acorralado por
todos estos malos sentimientos.

Hasta que un día el dios de los hombres se hizo presente
y contempló tal desgracia.

¡Que tristeza y desolación hay aquí! – pensó el dios-
tengo que remediar esto de una vez por todas.

Se disponía a utilizar su energía  para cambiarlo todo; pero en el ultimo
segundo, pensó – ¡así no puede ser,
ellos tienen que crecer por sí mismos!

Y seguía pensando como hacerlo…..

Hasta que  le vino
una idea  – desataré una fuerte lluvia y
con el agua clara podrán  limpiarse poco
a poco la suciedad que los cubre.

Entonces el dios invoco a la lluvia!!!

Lluvia, tus Besos fríos como la lluvia,
lluvia
Que gota a gota fueron limpiando mi
alma, mi cuerpo y mi ser….!!
Lluvia…..!!

Y empezó a llover, llovía, llovía y llovía, el hombre
sentía el agua fresca hasta el fondo de su corazón y empezó a restregar su piel,  la tristeza tuvo que abandonar al hombre, el
miedo, aún cuando se resistía, al final fue arrastrado, el dolor muy pegado a
su cuerpo por el paso del tiempo, no tuvo mas remedio que irse, la envidia se
alejó asustada y el hombre se sentía cada vez más aliviado y se iluminaba su
rostro.

Ahora pudo estirar su piernas, que estaban cansadas y
adoloridas por estar de rodillas tanto tiempo.

¡Se pudo
incorporar!

Pero el hombre aún tenía una pesada carga sobre sus
hombros, estaba lleno de resentimientos, rabia reprimida, tenía tantas capas a
su alrededor que parecía estar en medio de una cebolla, no podía ver la luz,
tenía que retirar esas capas que nublaban su visión para estar y poder sentirse
mejor.

El hombre empezó a retirarse la primera capa y se pedía
perdón a sí mismo por el daño que se había causado y la primera capa cayó, y en
ese mismo instante la alegría lo abrazó, 
hizo un esfuerzo más y  otra capa
empezó a escurrirse dejándolo y la generosidad lo arropó, otro más, otro poco
más se decía mientras lloraba y trataba de sonreír y se fue la otra, cayó sobre
el la libertad, otro más, otro más, otro más se decía con mucho esfuerzo, sus
ojos estaban rojos de llorar, las lágrimas eran como un bálsamo para su alma, y
finalmente cayó la ultima capa y la paz y la esperanza lo cubrieron totalmente.

En ese momento se sintió aliviado de todo peso, estaba
libre, sus ojos brillaban y sus mejillas estaban rosadas por la tibieza de la
luz, que hacía mucho tiempo no veía ni sentía.

Desde
entonces aprendió que hay que comprenderse, quererse, amarse y sobretodo,
perdonarse y perdonar a los demás, para que la oscuridad no reine más en su
corazón.

Tal era la alegría que se puso a saltar, cantar y bailar
feliz……. ¡me gusta la gasolina ….Quiero más
gasolina….!   Perrea perrea 

Giannina, Raquel, Margarita B, Margarita L, Martha, Matilde y Carlos
Singen, 03. 11. 2012

Maravilloso cuento creado y escenificado en el contexto de un encuentro personal por PERSONAS CON CORAZÓN entregadas y abiertas al crecimiento personal, con la conciencia encendida y el deseo de la ayuda generosa a los demás.

GRACIAS POR ESTE PRECIOSO REGALO.

FELICIDADES

 

Autor entrada: Maria Guerrero

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