PROVISIONES DE DULZURA

Ah, lo maravilloso de una casa no es que ella nos abrigue, que nos caliente, ni que uno sea dueño de sus muros; sino más bien que haya depositado lentamente en nosotros esas provisiones de dulzura. Que ella forme, en el fondo del corazón, esa macizo oscuro del cual nacen los sueños como aguas de manantial.

Antoine de Saint-Exupéry

Autor entrada: Maria Guerrero

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