LA SOLEDAD QUE NO SE ELIGE

La soledad elegida es una bendición, cuando somos nosotros los que buscamos esos espacios necesarios para atender nuestras necesidades, nos sentimos fortalecidos y energetizados, con esa sensación de ser los dueños de nuestra vida.

Ahora bien, teniendo en cuenta que somos seres sociales por naturaleza y necesitamos de las otras personas para establecer nuestras relaciones y nutrirnos de ellas, para vivir de forma satisfactoria.

Una clave de la temida soledad, viene asociada a las muchas ocasiones en las que nuestro bienestar lo hacemos depender del tipo de relaciones que mantenemos, de la forma como nos vinculamos a los otros y de los roles que mantenemos en esas relaciones.

Las personas quedamos expuestas en nuestras relaciones, de tal modo que si establecemos vínculos en los que mantenemos la responsabilidad de nuestra individualidad, podemos compartir desde nosotros sin sentir que perdemos, sin embargo, cuando hacemos dejación de nosotros, nos alienamos terminamos perdidos de nosotros y la soledad, cuando llega, se hace aplastante, nos deja sin salida a quién somos realmente, porque, en algún punto del camino nos perdimos de nosotros mismos.
Desde esta perspectiva, la soledad supone un perjuicio, una vivencia de aislamiento y vacío que generalmente provoca sentimientos insatisfacción, tristeza, aburrimiento, apatía, depresión y, en muchos casos, falta del sentido de la propia vida si no está la persona de la que hacíamos depender nuestra seguridad y nuestro bienestar.

La soledad, aún no siendo elegida, ni querida, puede ser una gran oportunidad para conectar con nosotros y salir a la vida fortalecidos. El modo de vivir esa soledad depende de las asociaciones que hacemos de esa situación, así, si pensamos que estamos solos y eso significa que «nadir me quiere», la reacción emocional no se hace esperar: angustia, abatimiento, encerramiento en sí mismo. Si por el contrario asociamos esa época de soledad a una OPORTUNIDAD, para elegir y reconducir nuestra vida, buscando un modo de vivirla más satisfactorio, es una BENDICIÓN.

Autor entrada: Maria Guerrero