EL DOLOR QUE DA VIDA
















Vivimos pérdidas constantemente que nos conectan con el vacío de nosotros. La pérdida toca el vacío que desde siempre está dentro de cada uno y ese vacío activa la angustia que abre las puertas a nuestra verdad más íntima.

Tememos a las pérdidas más que a nada, por eso luchamos e intentamos evitar lo que muchas veces es inevitable, pérdidas de seres queridos, de amigos entrañables, pérdidas del amor en el depositamos nuestras
energías y pusimos nuestras ganas, pérdidas de la salud, pérdida de la fe en nosotros y en la vida.
En estas situaciones tan cotidianas, al despertar nos encontramos con un gran sentimiento de vacío, esa pena que todos tenemos que explorar, la pena de no tener todo lo que deseamos, de que las cosas no sean como queremos, la pena de no sentirnos completos, de perder el control y nuestro sitio en el mundo. En esa pena tan honda se nos van cayendo las caretas que nos adornaban y tan solo sentimos la desnudez del alma.

El dolor es una oportunidad, es el vehículo que nos conduce a la liberación de quienes somos,
atravesando el dolor volvemos a la vida fortalecidos.

Autor entrada: Maria Guerrero