CUANDO TIENES UN AMIGO

Estuve en Pamplona, nevaba, la alfombra blanca lejos de resultar fría, se torno cálida y blandita a nuestros pies.
Nunca había visto nevar de esa manera, estaba entusiasmada, como una niña con zapatos nuevos, dando saltos de alegría, rebelándome en la nieve y riendo, riendo desde fondo, con ganas, con ilusión.
Me acogiste con ternura, abriste las puertas de tu casa puertas para mi, abriste tus brazos para abrazarme con la ilusión del encuentro después de tanto tiempo, me regalaste tu preciosa sonrisa, compartimos confidencias, charlamos, charlamos hasta agotar la noche, ni siquiera Morfeo se atrevió a interrumpir.
Ahora miro nuestras fotos y sonrió, se que estás ahí, me encanta que estés ahí, eres un regalo, un precioso regalo que la vida puso un día en mi camino.
Me siento orgullosa de tenerte como amiga y aunque estemos muy lejos en la distancia, te llevo muy cerca en el corazón.
Gracias, gracias, gracias Blanca.

Autor entrada: Maria Guerrero