Maneras de acallar la mente

Acallar la mente de los permanentes ruidos que nos distraen de nuestra vida, lograr ese silencio interior que llene nuestros rincones de paz y armonía ¡qué difícil!, cuánto cuesta conectar con el silencio arrullador y entregarnos confiados al descanso despierto, dejando la mente en blanco y conectar con quien realmente somos, ese ser maravilloso que nos habita, a veces como un inquilino desconocido que vive dentro de nuestro propio Ser.

ENEMIGOS DEL SILENCIO INTERIOR

Para conectar con nuestro interior es necesario PARARNOS, cosa complicada porque a lo que estamos más habituados es a enredarnos con los problemas cotidianos, a veces más grandes, otras insignificantes, damos vueltas y más vueltas dejando que nuestra cabeza actúe como un perfecto molinillo. Es fácil que nos identifiquemos con los problemas que tenemos y a partir de ahí deja de ser un problema o situación a resolver como me gusta llamarlo, al que puedo mirar con perspectiva, para convertirse en el problema que acapara nuestro tiempo y consume nuestras energías. Lo colocamos a tan corta distancia que nos ciega, no lo podemos ver, dificultando el enfoque adecuado que permita su afrontamiento y su resolución.

Cuando nos paramos conectamos con nuestros “fantasmas”, unos que vienen del pasado y rememoran aquellas cosas que hicimos o que no hicimos y consideramos que deberíamos de haber hecho, recuerdos que tenemos ordenados y congelados como cuando metemos los alimentos en el congelador, con etiquetas en las que las recriminaciones, las exigencias y los juicios no tienen fecha de caducidad.  El pasado y el futuro son inexistentes, todo lo que tenemos es el precioso momento en el que estamos, por grande o por pequeño, por intenso o fugaz, éste es el momento que vives y es único, si te distraes te lo pierdes.

pensamientos irracionales. Psicologa Murcia

Otros “fantasmas” proceden de nuestra necesidad de tenerlo todo controlado, anticipando el futuro para poder prevenirlo o, al menos, estar preparados para responder a lo que pasará. Parar nos atemoriza porque conectamos con el desconcierto y la angustia de la incertidumbre, ¡cuánto cuesta vivir en la incertidumbre aún cuando sabemos que no existen las certezas!.

 Vivimos en la creencia de que necesitamos certezas absolutas para estar tranquilos y ser felices y así vivimos en una desazón permanente, posponiendo nuestro bienestar y haciéndolo depender del conocido “cuando se solucione esto o lo otro, estaré bien”. Hoy es el día, ahora el momento, porque no tenemos más minutos que los que tenemos.

Los pensamientos pueden ser nuestros mejores aliados o nuestros peores enemigos, no están hechos, cada uno es el creador de sus pensamientos así que depende de cada uno si crea un cielo en su vida que le permite vivirla acogiendo y disfrutando de cada momento o si crea un infierno de pesimismo y angustia.

Recuerdo un día que estaba en una sala esperando los resultados de una mamografía, junto a mi había otra mujer que también esperaba, a las dos nos habían dicho que estarían en media hora. En un momento entraron apresuradamente en esa consulta varios médicos y la mujer que me acompañaba se alertó, ¿será que nos pasa algo?, me preguntó inquieta. Es que han entrado muy deprisa y ya pasan 15 minutos del tiempo que nos dijeron. No creo que tenga que ver con los resultados, de dije, dentro hacen muchas pruebas y ese es su trabajo. Si pero.. y si nos pasa algo. No te preocupes, verás que enseguida nos dan los resultados. ¡Madre mía! –exclamó-, tengo dos hijos pequeños, si nos pasa algo no se qué va a ser de ellos. Intenté tranquilizarla, la escuche pero todos mis intentos fueron en vano, ella estaba con su “película” en plena fase de producción y lo peor era que cada vez que hablaba decía “nos”, hasta que le respondí, si te pasa “algo” será a ti, porque a mí, hasta que no me lo digan, no me pasa nada.

 Decía Joco Beck “la dicha es lo que nos ocurre menos nuestra percepción acerca de ello”, es nuestra mente la que crea nuestros estados y la que genera el sufrimiento. Todo lo que ocurre a nuestro alrededor está enraizado en la mente, así que si lo que vivimos nos resulta desagradable o nos encontramos con dificultades, no son las situaciones en sí las responsables de nuestro sufrimiento o malestar, sino nuestra mente, de tal modo que podemos aprender a cambiar la forma desde la que miramos la realidad que nos rodea. Como pienses que será, así será.

Autor entrada: Maria Guerrero

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