LA SUPERMUJER

             Una supermujer es la mujer que ha adoptado “lo
masculino” en su vida, incorporando sus valores y empuñándolos, no solo como propios
sino como bandera.

            Desafortunadamente, en un esfuerzo
por no parecerse a sus madres, muchas mujeres han llegado a adoptar valores y
roles de hombres. Aprendieron a medir su autoestima, su propia definición y
valía, en comparación con los patrones masculinos de productividad.

            Al principio sus éxitos eran
estimulantes, pero cuanto más triunfaban, más se les exigía en tiempo y
energía. Los valores femeninos, como las reacciones y el cuidado de los demás,
pasaron a un segundo lugar en el logro de sus objetivos. Es entonces, cuando
las mujeres empezamos a sentir que nunca llegaríamos a estar completas.

            Esta mujer ha aprendido a actuar con
eficacia, así que cuando tiene sensación de incomodidad, se lanza a conseguir
logros que acallen su grito interno e íntimo, aplaca su sentimiento de vacío
minando su ego con nuevos actos de heroísmo y nuevas realizaciones; se
encandila con las ventajas que conlleva ganar y así pierde de vista su dolor
que es lacerante y frío como el acero.

            Existe un flujo súbito de
adrenalina cuando se persigue un objetivo, y esa chispa es la que enmascara el
dolor profundo de no sentirse suficiente.

        Esta mujer regida por “lo masculino”
apenas se da cuenta de que el bajón energético que experimenta se produce tras
la consecución de un objetivo, entonces trata de llenar su vacío con un nuevo
objetivo que la mantenga ocupada.

            Esta obsesiva necesidad de
mantenerse ocupada y de ser productiva, la protege de tener que experimentar
también la sensación de pérdida. Pero de que pérdida se trata?

            Seguramente ha conseguido todo lo
que se proponía pero a cambio de un enorme sacrificio para su alma,  me gusta llamar a esta sensación “el vacío
del éxito”,  que supone la pérdida de sí
misma, la desconexión, el corte en la relación con su propio mundo interno.
Sólo con el trabajo personal, en la terapia, podrá intentar la aventura de
encontrarse consigo misma.

            La reacción de esta mujer ante el
rol aprendido de su madre y socialmente aceptado, la hace proponerse ser más
independiente y autosuficiente que cualquier hombre, para conseguir cualquier
cosa. Buscará no depender de nadie, en su fantasía, porque en la realidad esta
mujer depende emocionalmente y actuará hasta quedar extenuada.

            Olvida como decir NO, será todo para
el mundo ignorando su propia necesidad de ser cuidada y querida. El ocasiones
llega a perder el control, y la relación con su parte masculina, se distorsiona
convirtiéndose en una tirana para sí misma no permitiéndose descansar ni
atender sus necesidades.

            Se siente oprimida pero no comprende
el origen de su estado de victima y es que en realidad, no quiere ver que está
haciendo lo mismo que su madre porque aún persisten en ella la rebeldía y el
odio.
 
María Guerrero

 

Autor entrada: Maria Guerrero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *