SOLIDARIDAD

«No hay mayor felicidad que ser cómplice de la felicidad de los demás» (Carmina Martorell)

La auténtica felicidad reside en nuestro interior. Cuando comprendemos e interiorizamos esta verdad, dejamos de querer que la realidad se adapte a nuestras ambiciones, necesidades y sueños.
En consecuencia, desaparece la lucha, el conflicto y el sufrimiento. Poco a poco recuperamos la conexión con el bienestar duradero que anida en nuestro corazón. Con el tiempo, experimentamos abundancia y plenitud.
En función deeste nuevo estado de ánimo, de forma natural e irremediable entramos en la vida de los demás con vocación de servicio.

Autor entrada: Maria Guerrero