AQUEL DÍA…


Hoy viene a mi recuerdo una frase que quedó grabada para siempre en mi cabeza, en mis manos y en mi corazón.

Aquel día, hace ahora más de veinte años, me temblaban las piernas, mi corazón cabalgaba dentro mi pecho como un caballo desbocado y mi cabeza no paraba de trotar dando vueltas en torno a una pregunta ¿sabré hacerlo, podré ayudar?.

En aquel momento se acercó a mi un querido amigo y le conté que estaba esperando a la primera persona que atendería en terapia. Él me miró profundamente con ojos limpios, amorosos y tan claros como el día y, después de un rato en silencio, de sus labios brotaron estas palabras,

SI TÚ TIENES MIEDO, YO ESTOY SOLO.

Gracias siempre amigo mío, siempre GRACIAS.

Autor entrada: Maria Guerrero