A VECES HAY QUE APAGAR LA LUZ, PARA VER CON CLARIDAD

Me encontraba en un entorno precioso, en el que se respiraba paz. Al asomarme a la ventana de mi habitación se presento ante mi un jardín cuajado de flores de mil colores, lleno de árboles de distintas tonalidades de verde que miraban orgullosos al cielo, inmensamente azul. Todo el arco iris estaba representado en el jardín.

Tuve una jornada de trabajo y al regresar a la habitación ya era de noche. Lo primero que hice, fue asomarme a la ventana para ver de nuevo la magia de aquel jardín y me sentí decepcionada ¡no veía nada!, tan solo podía escuchar el rumor del viento y el canto de las ramas de los árboles al mecerse a su compás.

Apagué la luz del dormitorio y regresé a la ventana, fue un acto reflejo y ¡Dios, que belleza!, allí estaba de nuevo el jardín, vestido con los colores de la noche y pude ver nítidamente los árboles bailar con la melodía del viento, manteniendo, como único techo, un manto azul oscuro cuajado de nubes blancas.

SI SIENTES QUE NO PUEDES VER, APAGA LA LUZ.

Autor entrada: Maria Guerrero