DOLOR O SUFRIMIENTO

Dolor y sufrimiento no son la misma cosa. El dolor se define como la sensación física y/o emocional que sentimos ante un daño físico o un impacto emocional. “Me duele el estómago”, es un dolor físico, “ha muerto un ser querido” produce un intenso dolor emocional.

Ahora bien, el dolor emocional es un sentimiento y como tal cumple las características de los sentimientos; es pasajero y no dura en el tiempo, es amoral por lo que no se puede valorar como bueno o malo.

El dolor es solo dolor, si nos permitimos vivirlo lo atravesamos, si nos aferramos a ese sentimiento de dolor, entonces comienza el sufrimiento.

El sufrimiento no se asienta en la realidad sino en nuestro modo de leer esa realidad y la actitud que adoptemos para enfrentarla. Así que si nuestra manera de interpretar las cosas que nos suceden es realista, nuestro sentimiento estará ajustado a esa realidad, ahora bien si nuestro estilo de pensamiento está distorsionado, nos alejamos de lo que es objetivo y el sufrimiento gratis está garantizado.

El dolor es inevitable, tarde o temprano ocurren en nuestra vida situaciones que nos causan dolor, se trata de situaciones puntuales que no ocurren todos los días, no tenemos, por tanto, que sufrir más de lo necesario.

Como dice el refrán “llora cuando te peguen” nunca antes y deja que el dolor sea solo dolor.

Autor entrada: Maria Guerrero

2 comentarios sobre “DOLOR O SUFRIMIENTO

    Anónimo

    (junio 11, 2010 -11:18 am)

    Esta distinción que haces entre dolor y sufrimiento me resulta muy valiosa, no lo había pensado así y me vaiene muy bien poder distinguirlos para, como tú dices, no sofrir gratis.
    Patricia

    Mónica

    (junio 14, 2010 -8:40 am)

    Todos atravesamos etapas de dolor (y en coasiones de muchísimo dolor) en la vida, a cada uno de nosotros nos toca decidir si tras atravesar esa dura etapa quedarnos con la lección (ya que del dolor se aprende mucho, muchísimo) o quedarnos anclados en el sufrimiento alimentando el dolor constantemente, como enganchados en un bucle del tiempo. Y sin embargo… ¡es tan difícil a veces discernir!.

    Gracias, María 🙂

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