DEJA SALIR A TU NIÑO

Si miramos en nuestro interior, no hará falta escarbar mucho para encontrar pensamientos negativos, esas frases que se quedaron grabadas en nosotros desde pequeños y que han ido formando el concepto que hoy tenemos de nosotros. Ese concepto y las creencias que hemos asociado a él, nos han ido alejando de nuestra esencia, de nuestro niño interior, ese ser precioso que vive dentro de nosotros.

Nuestro niño es lo que somos originalmente antes de que el aprendizaje influyera en él. Él alberga nuestro mundo emocional, nuestros sentimientos más auténticos, nuestra creatividad, nuestra percepción, nuestra curiosidad.

Es él, que el cree a pies juntillas en la vida y en que ésta le proporcionará todo lo que necesita, por eso, solo vive y confía, no se preocupa, solo se ocupa de vivir cada momento, haciendo lo que le proporciona bienestar y alegría.

Es necesario que aprendamos a mirarnos con ojos nuevos, con los ojos de limpios de nuestro niño, sin juicios, sin tantas críticas y reproches, sin tanta constricción y control. Es necesario, si queremos acercarnos un poco a quienes somos, que permitamos que nuestro niño salga a “jugar al parque” y disfrute en todo su esplendor.

No podemos rechazar una parte de nosotros y mantener armonía, el hecho de sanar psicológicamente, pasa por el hecho de volver a unir todas las partes de nosotros mismos que se disgregaron en algún punto en el camino, durante nuestra infancia. Solo de esta manera, podemos alcanzar la plenitud y la madurez.

Permítete mirar la vida con los ojos de inocencia y de entusiasmo de tú niño. Así que, búscalo, despiértalo, reconócelo, préstale atención, escucha lo que te dice que necesita y dáselo en la medida que puedas y, sobre todo, acéptalo tal como es.

Hazle sentir amado incondicionalmente, mímalo, cuídalo, dale lo que necesita para SER quién es, permítele que brille con su luz. Esa relación con tu niño desde el amor incondicional, es lo único que puede reparar tu dañada autoestima y hacer que florezcas en tu aquí y en tu ahora.

(Del libro «El despertar de la sirena», MG)

Autor entrada: Maria Guerrero