LA LEY DEL DHARMA

Pronto comienza el nuevo año, el 2011 está ya a la vuelta de la esquina y como cada año en estas fechas rondan en nuestra cabeza los propósitos para el nuevo año: dejar de fumar, adelgazar, ahorrar, aprender a bailar, hacer esto o aquello que deseamos año tras año y que, al final solo se queda como propósito para el siguiente año, diciéndonos «este si lo conseguiré».El mayor propósito que podemos alcanzar es la Ley del Dharma, vocablo sánscristo que significa PROPÓSITO DE VIDA que tiene tres componentes:

Primero: Cada uno de nosotros estamos aquí para descubrir nuestro YO superior, para que averigüemos por nuestra cuenta que nuestro YO verdadero es espiritual, que somos esencialmente seres espirituales que nos hemos manifestado bajo forma física. Por tanto tenemos que descubrir que dentro de nosotros se encierra un dios o una diosa en estado embrionario que quiere nacer para que nosotros podamos expresar nuestra divinidad.

Segundo: La expresión de nuestros talentos singulares. La Ley del Dharma dice que todo ser humano tiene un talento singular, tan singular que no existe nadie vivo sobre el planeta que tenga ese talento. Esto significa que hay algo en cada uno que hace o expresa mejor que nadie y cuando está haciéndolo pierde la noción del tiempo, accediendo a un conocimiento intemporal.

Tercero: El servicio a la humanidad. Servir a nuestro prójimo y preguntarnos: ¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo ayudar a las personas con las que entro en contacto?. Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento singular con el servicio a la humanidad, entonces estamos haciendo un uso pleno de la Ley del Dharma. Y sumada a la vivencia de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, no habrá nada que nos cierre el acceso a la abundancia ilimitada.

Ésta no es una abundancia temporal; es permanente, gracias a nuestro talento singular, a nuestra manera de expresarlo y a nuestro servicio de dedicación al prójimo que descubrimos haciéndonos la pregunta ¿Cómo puedo ayudar?, en lugar de ¿Qué gano yo con esto?.

La pregunta ¿Qué gano yo con esto? pertenece al diálogo interno del ego. La pregunta ¿Cómo puedo ayudar? pertenece al diálogo interno del espíritu, que es el dominio de nuestra conciencia donde conocemos nuestra universalidad. Cambiar el diálogo interno nos ayudará a cambiar el enfoque.

«MUY PRONTO ES DEMASIADO TARDE»

El verdadero éxito es lograr nuestros propósitos desde nuestro ser, es alma, es auténtico y está encaminado a descubrir el talento único que nos ha sido dado para ponerlo al servivio de los demás. Me parece el mejor propósito de vida para comenzar el 2011, ¿te apuntas?.

FELIZ AÑO NUEVO

Autor entrada: Maria Guerrero